Explorando los Restaurantes del Barrio de Belém en Lisboa

Estimated read time 7 min read

1. La llegada a Lisboa

Hace poco tuve la suerte de viajar a Lisboa, una ciudad cargada de historia, cultura y, por supuesto, una gastronomía que merece ser explorada. Después de recorrer algunos de sus barrios más famosos, decidí poner rumbo a uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: Belém. Este barrio, conocido por sus monumentos históricos y su vibrante ambiente, también es un paraíso para los amantes de la comida. Hoy quiero compartir con vosotros mi experiencia gastronómica en Belém, uno de los lugares donde cada calle parece ofrecer algo único para los sentidos.

2. Belém: más allá de los monumentos

Muchos conocen Belém por el majestuoso Monasterio de los Jerónimos o por la Torre de Belém, pero lo que me llamó la atención fue la combinación perfecta entre lo histórico y lo culinario. Al caminar por sus calles, me encontré con un sinfín de restaurantes, cafeterías y pastelerías que ofrecían desde los platos tradicionales portugueses hasta creaciones más innovadoras. Si algo me enseñó esta zona es que la comida no es solo un tema de sabor, sino también de tradición y emoción.

3. El pastel de nata: un icono de Belém

Antes de adentrarme en los restaurantes del barrio, no pude resistirme a una de las delicias más conocidas de Lisboa: el pastel de nata. Para mi sorpresa, en Belém encontré la pastelería que se lleva la corona en cuanto a este dulce se refiere: la famosa Pastéis de Belém. Esta pastelería no solo es un referente en Lisboa, sino que también tiene una larga historia, ya que fue fundada en 1837. Cuando entré, el aire estaba impregnado del irresistible aroma a pasteles recién horneados. Me senté junto a la ventana, tomé un café y, por supuesto, un par de pasteles de nata. Su sabor es indescriptible, con una masa crujiente que se deshace en la boca y una crema suave, ligera, pero con el sabor perfecto a vainilla y canela. Cada bocado me transportó a otra época.

4. Restaurante O Navegador: Comida portuguesa con un toque moderno

Después de disfrutar de los pasteles, mi siguiente parada fue un restaurante que me habían recomendado: O Navegador. Este lugar se encuentra a unos pocos minutos del Monasterio de los Jerónimos y ofrece una cocina portuguesa que respeta las tradiciones pero también se atreve a innovar. El ambiente del restaurante es acogedor y elegante, con un servicio atento que me hizo sentir como en casa desde el primer momento.

El menú es variado, pero lo que más me llamó la atención fue su bacalao, un plato clásico portugués que, como ya sabéis, está presente en muchas mesas de Portugal. Decidí probar el bacalao con nata, una receta que combinaba el sabor del pescado con una salsa cremosa, cebolla caramelizada y patatas. El plato estaba perfectamente equilibrado, el bacalao jugoso y tierno, y la salsa, cremosa pero no demasiado pesada. Además, acompañé el plato con un vino verde local, fresco y afrutado, que combinaba de maravilla.

Pero lo que más me sorprendió fue su postre: un flan casero servido con una suave crema de leche. La textura del flan era perfecta, ni demasiado densa ni demasiado líquida, y la crema aportaba un toque de dulzura que contrastaba bien con la suavidad del flan. Sin duda, O Navegador se ganó mi lugar entre los favoritos.

5. A Padeira de Belém: Un rincón de la tradición

Si alguna vez estás buscando una experiencia que te transporte directamente a la Lisboa más tradicional, A Padeira de Belém es un lugar obligado. Este pequeño restaurante-cafetería tiene la apariencia de una casa antigua, con una decoración que parece sacada de una época pasada. Aquí se respira un ambiente genuino, con una atención al cliente que se siente casi familiar.

Probé el famoso «bacalao à Brás», un plato que, aunque es común en muchas partes de Portugal, tiene un toque especial en este establecimiento. Este plato consiste en desmenuzar el bacalao y mezclarlo con papas paja, cebolla, ajo y huevo. Aunque la receta parece sencilla, el sabor era increíblemente profundo, con cada bocado proporcionando una mezcla de texturas y sabores que se complementaban perfectamente.

Pero si hay algo que me encantó de este lugar, fue la variedad de panes y repostería casera que ofrecen. Desde el pan de maíz hasta las tradicionales empanadas de carne, todo tiene ese toque artesanal que hace que cada bocado sea una verdadera delicia.

6. Restaurante Os Jerónimos: Gastronomía con vistas al Tajo

Si lo que buscas es disfrutar de una buena comida mientras contemplas unas vistas impresionantes, el Restaurante Os Jerónimos es una excelente opción. Este restaurante se encuentra justo al lado del Monasterio de los Jerónimos, por lo que las vistas al río Tajo y la arquitectura histórica del lugar hacen de cada comida una experiencia única.

El menú está lleno de opciones tradicionales, pero con una presentación moderna. Decidí probar el arroz de marisco, un plato característico de la costa portuguesa. Este arroz estaba hecho con mariscos frescos como gambas, almejas y mejillones, todo cocinado en un caldo sabroso que le daba un toque increíblemente delicioso. El arroz estaba perfectamente cocido, con una consistencia jugosa pero no empapada, y los mariscos eran tan frescos que parecían haber sido recién sacados del mar.

Lo que más disfruté fue el ambiente del restaurante. Al estar en una zona tan turística, es fácil que los lugares se vuelvan demasiado comerciales o impersonales, pero en Os Jerónimos sentí que aún mantenían una esencia auténtica, lo cual hizo que la comida fuera aún más agradable.

7. Restaurante Cantinho do Aziz: Un toque de Mozambique en Lisboa

No todo en Belém es exclusivamente portugués, y eso es algo que me sorprendió gratamente. En una de mis caminatas por el barrio, encontré un restaurante llamado Cantinho do Aziz, que ofrece comida de Mozambique. Este lugar tiene una historia interesante, ya que el propietario es originario de Mozambique y decidió traer a Lisboa los sabores de su tierra natal.

El menú es único, lleno de platos que combinan especias africanas con ingredientes portugueses. Probé el “caril de camarão”, un curry de camarones que se servía con arroz basmati y pan de pita. El plato tenía una mezcla de sabores que no había probado antes, con una base de curry suave pero con un toque de picante. Los camarones eran grandes y jugosos, y el arroz basmati complementaba perfectamente la intensidad del curry.

El ambiente del restaurante es relajado y acogedor, con una decoración que mezcla influencias africanas y portuguesas. Me encantó la experiencia de descubrir una fusión de sabores tan única, y sin duda es un lugar que recomendaría a aquellos que buscan algo diferente en Lisboa.

8. El placer de comer en Belém

Lo que más me impresionó de mi experiencia gastronómica en Belém fue la diversidad de opciones y la calidad de la comida. Cada restaurante y cafetería tenía su propio estilo y enfoque culinario, pero todos compartían algo en común: el respeto por la tradición portuguesa y el uso de ingredientes frescos y locales. En cada bocado, pude saborear la esencia de Lisboa, una ciudad que, a través de su gastronomía, me permitió conectar aún más con su cultura y su gente.

Si alguna vez tienes la oportunidad de visitar Lisboa, no dudes en explorar Belém y sumergirte en su mundo culinario. Sin duda, cada plato te llevará en un viaje de sabores que querrás repetir una y otra vez.

También te puede interesar

+ There are no comments

Add yours